Agua, Azucarillos y Aguardiente, llena de magia los Jardines de Bodegas Caballero

08.08.2026

La zarzuela de Federico Chueca, con libreto de Miguel Ramos Carrión, conquistó al público de El Puerto de Santa María en una noche que terminó con una larga ovación y 'Amapola' como broche de oro

CELESTINO PRIETO/ Los Jardines de Bodegas Caballero vivieron anoche, viernes 7 de agosto, una de esas veladas en las que música, teatro, patrimonio y ambiente se conjugan para ofrecer al público una experiencia difícil de olvidar. La representación de 'Agua, Azucarillos y Aguardiente', una de las zarzuelas más populares del repertorio español, puso el broche a una noche mágica dentro de la programación de MusicalFest 2026.

La obra, con libreto de Miguel Ramos Carrión y música de Federico Chueca, trasladó al público hasta el Madrid castizo de finales del siglo XIX, en una representación a cargo de la Compañía de Teatro Lírico que consiguió llenar el aforo y despertar, al finalizar, una prolongada ovación.

Una noche que comenzó antes de levantarse el telón

La experiencia comenzó mucho antes de las 22:30 horas, momento previsto para el inicio de la función.

Llegar a los Jardines de Bodegas Caballero alrededor de las ocho de la tarde permitió disfrutar de un tiempo previo especialmente agradable. El recinto, engalanado para la ocasión, invitaba a vivir la velada sin prisas, mientras el público disfrutaba de un refrigerio antes de ocupar sus localidades.

De fondo, los sonidos del ensayo de la orquesta anunciaban lo que estaba por llegar.

La combinación de la tranquilidad de la tarde, el entorno de los jardines y las primeras notas de los músicos construía ya una atmósfera especial. Una experiencia relajante que permitía disfrutar del espectáculo desde mucho antes de que comenzara oficialmente la representación.

Era, en cierto modo, el preludio perfecto para una noche dedicada a la música y al teatro.

El Madrid de finales del siglo XIX llega a El Puerto

Con el público ya acomodado en el patio de butacas, la función comenzó puntualmente a las 22:30 horas.

Desde ese momento, los Jardines de Bodegas Caballero se transformaron en el escenario del Madrid de finales del siglo XIX que Miguel Ramos Carrión imaginó para su libreto y que Federico Chueca convirtió en música.

'Agua, Azucarillos y Aguardiente' es una obra que combina humor, personajes populares, situaciones cotidianas y una música extraordinariamente reconocible, elementos que mantienen plenamente vigente una zarzuela estrenada originalmente en 1897.

La representación permitió al público acercarse a este género lírico tan ligado a la cultura española, disfrutando de una puesta en escena que consiguió mantener la atención de los espectadores durante toda la función.

Talento sobre el escenario y al pie de las tablas

La Compañía de Teatro Lírico fue uno de los grandes protagonistas de la noche.

Los intérpretes demostraron sobre el escenario su talento para combinar interpretación, canto y teatralidad, dando vida a los diferentes personajes de la obra y consiguiendo conectar con un público que siguió la representación con atención y entusiasmo.

Pero la ovación final no estaba destinada únicamente a quienes ocuparon el escenario.

La orquesta, situada al pie del escenario, tuvo también un papel fundamental en el desarrollo de la representación. Sus músicos fueron los encargados de poner sonido a la partitura de Federico Chueca y de acompañar a los intérpretes a lo largo de la función.

El público supo reconocer ese trabajo conjunto y, al finalizar la zarzuela, dejó patente su satisfacción con una prolongada ovación.

El público, protagonista de un emocionante final

Cuando llegó el final de la representación, los espectadores se pusieron en pie.

La larga ovación fue el reconocimiento a una función que había conseguido combinar la calidad de los intérpretes, el trabajo de la orquesta y una puesta en escena capaz de recuperar todo el sabor de la zarzuela tradicional.

Pero la noche todavía guardaba una última sorpresa.

Intérpretes y músicos, junto al público que había llenado el aforo de los Jardines de Bodegas Caballero, participaron en un momento especialmente emotivo al entonar conjuntamente 'Amapola', la popular composición del maestro José Lacalle García.

Las voces del público se unieron a las de los protagonistas y músicos para poner el punto final a una velada que había comenzado varias horas antes, con un refrigerio y el sonido lejano de una orquesta ensayando.

"Agua, Azucarillos y Aguardiente", una noche para recordar

La representación de 'Agua, Azucarillos y Aguardiente en El Puerto de Santa María' dejó así una sensación que va mucho más allá de la propia función.

La elección de los Jardines de Bodegas Caballero como escenario permitió sumar al atractivo de la zarzuela el valor de disfrutar de la música y el teatro en un entorno singular, en una noche de verano y bajo la magia de la iluminación nocturna.

MusicalFest 2026 volvió a demostrar con esta propuesta que la música puede adoptar múltiples formas y conectar con públicos diferentes. Si la noche anterior fueron los grandes éxitos de los años 80 y 90 los que llenaron de ritmo los jardines, en esta ocasión fueron la lírica, el teatro y la música de Federico Chueca los encargados de conquistar al público.

Una representación que comenzó con la serenidad de una tarde de verano, continuó con un viaje al Madrid castizo de finales del XIX y terminó con todo el público puesto en pie.

Y cuando las voces de los artistas, los músicos y los espectadores se unieron para cantar 'Amapola', quedó claro que la noche había encontrado el mejor de los finales.

Una noche de zarzuela, música y emoción que convirtió los Jardines de Bodegas Caballero en un escenario lleno de magia.


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