Gigonza y la ciudad romana de Saguntia: un enclave clave en la red de caminos de la Vía Lascutana

Hoy, el conjunto formado por el Castillo de Gigonza y los restos de los antiguos Baños constituye un enclave de gran interés histórico dentro de la provincia de Cádiz.
CELESTINO PRIETO/ En la campiña interior de la provincia de Cádiz, entre suaves colinas y antiguos caminos rurales, se alzan el Castillo y los Baños de Gigonza, en el término municipal de San José del Valle. Lo que hoy parece un lugar silencioso y apartado fue, en realidad, un enclave estratégico desde la Antigüedad. Diversos investigadores identifican este lugar con SAGVNTIA, una ciudad de época romana vinculada a la red viaria que articulaba el territorio gaditano y que conectaba con la antigua VIA LASCVTANA, una de las principales arterias de comunicación del sur de Hispania.
Explorar Gigonza es recorrer más de dos mil años de historia: desde la romanización de la provincia de Cádiz hasta el auge de los balnearios del siglo XIX. Pero sobre todo es comprender cómo las calzadas romanas estructuraron el territorio y dieron origen a ciudades, asentamientos y rutas que hoy forman parte del patrimonio histórico de Andalucía.
La Vía Lascutana: la gran arteria romana del interior de Cádiz
Durante la época romana, el territorio de la actual provincia de Cádiz estaba articulado por una compleja red de calzadas. Entre ellas destacó la llamada VIA LASCVTANA, considerada por diversos historiadores una importante vía de comunicación que recorría la provincia de norte a sur.
Esta vía conectaba diferentes núcleos urbanos y territorios agrícolas, facilitando el comercio, el movimiento de tropas y la administración del territorio. A partir de esta arteria principal partía una red de caminos secundarios que enlazaban con ciudades y asentamientos el interior.
Uno de esos ramales secundarios habría conducido precisamente hasta SAGVNTIA, el enclave romano que muchos investigadores sitúan en el actual entorno de Gigonza. Su posición geográfica, cerca de rutas naturales que comunicaban el valle del Guadalquivir con la costa atlántica, convirtió el lugar en un punto estratégico dentro de la red de comunicaciones romana.


Saguntia: una ciudad romana en el corazón de la campiña gaditana
Antes de la llegada de Roma, el lugar ya estaba ocupado por un asentamiento turdetano llamado SAGVNTIA, cuyo nombre podría significar "ciudad fortificada". Este núcleo formaba parte del territorio de la antigua ASIDO CAESARINA, la actual Medina Sidonia, uno de los centros urbanos más importantes del sur de Hispania.
Con la romanización del territorio, SAGVNTIA se integró plenamente en el sistema político y administrativo romano, aunque inicialmente fue considerada ciudad estipendiaria, lo que significaba que debía pagar tributos a Roma. La ciudad se encontraba en una posición privilegiada, conectada con varias rutas comerciales y cerca de recursos naturales esenciales, especialmente agua.
Durante el Alto Imperio, el enclave prosperó gracias a su integración en la red viaria romana. Los caminos permitían transportar productos agrícolas, aceite, vino y cereales desde el interior hacia los puertos del litoral gaditano.
El agua como origen del asentamiento: los manantiales de Gigonza
Uno de los elementos clave que explican la presencia humana en Gigonza es la existencia de manantiales de aguas sulfurosas, conocidos desde la Antigüedad por sus propiedades medicinales.
Los romanos desarrollaron una auténtica cultura del agua y de los baños públicos. En todo el Imperio era habitual encontrar termas en ciudades y también en enclaves rurales donde existían aguas mineromedicinales. Aunque no se conservan grandes estructuras termales romanas visibles en Gigonza, numerosos investigadores consideran probable que el manantial fuera aprovechado ya en época romana.
Los viajeros que recorrían las calzadas podían detenerse en estos lugares para descansar, abastecerse o beneficiarse de las propiedades curativas de las aguas, algo que encaja perfectamente con la función de mansio o parada de camino en la red viaria romana.


Gigonza en la red de caminos de la antigua provincia de Cádiz
El territorio gaditano era un espacio clave dentro del sistema de comunicaciones romano del sur peninsular. Desde el valle del Guadalquivir partían rutas hacia la costa atlántica y el Estrecho de Gibraltar.
SAGVNTIA ocupaba un punto intermedio dentro de ese sistema, conectando los territorios del interior con ciudades costeras.
La proximidad de Gigonza a estos caminos permite entender su papel como enclave de paso. Los viajeros que circulaban por la Vía Lascutana podían desviarse por rutas secundarias que conducían a Saguntia, donde encontrarían agua, descanso y servicios.
Este tipo de nodos secundarios eran fundamentales para el funcionamiento del sistema viario romano, ya que permitían organizar el transporte y el control territorial.
Del mundo romano al castillo medieval
Tras la caída del Imperio romano, Saguntia continuó siendo un enclave relevante durante el periodo visigodo. Posteriormente, con la llegada de al-Ándalus, el lugar pasó a denominarse Xisgonza, origen del actual nombre de Gigonza.
Entre los siglos XII y XIII se levantó en el lugar una fortaleza islámica destinada a controlar el territorio y las rutas de comunicación de la campiña. Este castillo sería reformado posteriormente durante la época cristiana, tras la conquista del territorio en el siglo XIII.
El Castillo de Gigonza presenta una planta casi cuadrada y conserva restos de murallas, torres y dependencias defensivas. Desde su posición elevada domina el paisaje circundante, recordando la importancia estratégica del lugar a lo largo de la historia.


El balneario de Gigonza: el redescubrimiento de las aguas en el siglo XIX
Muchos siglos después de la época romana, las aguas medicinales de Gigonza volvieron a cobrar protagonismo.
En el siglo XIX se construyó junto al manantial un balneario que alcanzó gran popularidad, especialmente entre finales del siglo XIX y principios del XX. Las aguas sulfurosas eran utilizadas para tratar diversas afecciones dermatológicas y reumáticas.
El complejo llegó a contar con hotel, instalaciones de baño y espacios de descanso para los visitantes que acudían desde diferentes puntos de Andalucía.
Aunque el balneario dejó de funcionar tras la Guerra Civil española, aún se conservan las ruinas de aquellas instalaciones, que forman parte del paisaje histórico del lugar.




