Un encuentro con el "Hogar Nazaret" del Padre Ignacio María Doñoro

28.11.2025

El mensaje de luz del Padre Ignacio María Doñoro y su "Hogar Nazaret"

CELESTINO PRIETO/ El pasado martes, Sevilla fue escenario de un encuentro cargado de humanidad y sentido profundo de misión. El Padre Ignacio María Doñoro, fundador del proyecto Hogar Nazaret, visitó la ciudad acompañado por el periodista Carlos Herrera, el portuense Antonio Sánchez Fariñas, el CEO de Eventic Raúl Capdevila Pedrajas y dos jóvenes que hoy pueden contar su historia gracias a esta obra de rescate y amor. La cita dejó una impresión imborrable: el recordatorio de que, incluso en los lugares más remotos y hostiles, la dignidad humana puede renacer cuando alguien decide no mirar hacia otro lado.

Hogar Nazaret: un refugio en el corazón del Amazonas

Fundado en 2011, Hogar Nazaret es mucho más que una residencia para menores en situación de vulnerabilidad. Es, como describe el propio Padre Ignacio, "una gran casa de rescate", un espacio donde niñas, niños y adolescentes que sobreviven en la más extrema pobreza —moral, emocional y material— encuentran por primera vez algo que debería haber sido suyo desde siempre: protección, identidad, futuro.

El hogar se encuentra en una de las zonas de más difícil acceso de la selva del Amazonas peruano, donde la presencia del Estado es escasa y el abandono, la violencia y la explotación infantil forman parte de la realidad cotidiana. Allí, el equipo encabezado por el Padre Ignacio realiza una labor titánica: devolver derechos fundamentales arrebatados y reconstruir infancias fracturadas.

Los dos jóvenes presentes en el encuentro en Sevilla dieron testimonio de ello. Sus historias, marcadas por la pobreza extrema, encontraron en Hogar Nazaret un punto de inflexión. Hoy son ejemplo de resiliencia y prueba viviente del impacto transformador de este proyecto.

El legado humano del Padre Ignacio María Doñoro

Antes de fundar Hogar Nazaret, el Padre Ignacio dedicó buena parte de su vida a misiones humanitarias como capellán de las Fuerzas Armadas en escenarios devastados por la guerra: Bosnia, Kosovo, Tánger y El Salvador. Esa experiencia moldeó su visión del mundo y lo llevó a comprender una realidad que cambiaría su rumbo para siempre: "El peor campo de batalla no es la guerra, es la pobreza que mata en silencio", ha dicho en numerosas ocasiones.

Su trayectoria le valió, en 2021, una nominación al Premio Princesa de Asturias, un reconocimiento a una labor que, lejos de los focos mediáticos, se sostiene en la entrega cotidiana y en un compromiso absoluto con los más vulnerables.

Un llamado a la solidaridad

El encuentro en Sevilla no solo sirvió para visibilizar el trabajo de Hogar Nazaret, sino para recordar que todos podemos formar parte de esta cadena de ayuda. Desde Eventic, lanzan un mensaje claro: cada aporte, por pequeño que parezca, contribuye a transformar vidas.

Quienes deseen conocer más sobre el proyecto, su trabajo en el Amazonas o las vías de colaboración, pueden hacerlo a través de su página oficial: www.hogarnazaret.es


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