
Historia
Tarifa

Orígenes antiguos y civilizaciones antiguas
Dentro del término municipal de Tarifa se han documentado numerosos yacimientos arqueológicos. Los hallazgos revelan presencia de poblaciones de la prehistoria (pinturas rupestres del "arte sureño" en más de sesenta localizaciones) y restos de la Edad de Bronce. También se han encontrado vestigios fenicios, púnicos, cartagineses e indígenas íberos (turdetanos) que convivieron en el área desde tiempos antiguos.
En la costa de Bolonia, muy próxima a Tarifa, se hallan las ruinas de Baelo Claudia, un importante núcleo romano que floreció entre los siglos I a.C. y II d.C. Fue un centro económico relevante, con producción de salazones y puerto marítimo, con foro, teatro y termas, que hoy constituye un yacimiento arqueológico de gran valor.

Edad Media: musulmanes, fortificaciones y reconquista
Con la llegada del Islam a la península ibérica, el lugar fue conocido como Al-Yazirat Tarif ("Isla de Tarif"), nombre que perdura en la forma moderna. El califa Abderramán III promueve en el siglo X la construcción de fortificaciones (incluyendo el castillo primigenio) como elemento defensivo y símbolo del poder en el Estrecho.
Durante los siglos siguientes, la ciudad fue centro estratégico de vigilancia, control costero y defensa frente a incursiones marítimas y piratería. Las murallas medievales rodeaban el casco urbano y se reforzaban con torres y accesos controlados. De aquella época se conserva en la ciudad la Puerta de Jerez, restaurada recientemente, que fue uno de los accesos a la ciudad amurallada tras la reconquista.
En 1292, tras un prolongado asedio, Tarifa fue conquistada por las fuerzas cristianas encabezadas por Sancho IV de Castilla, con el apoyo de aliados genoveses y con la célebre figura de Guzmán el Bueno como protagonista. La fortaleza pasó a formar parte del sistema defensivo cristiano de la costa.
La leyenda de Guzmán el Bueno (quien al parecer prefirió sacrificar a su propio hijo antes que rendir la plaza) ha permeado la memoria local y nacional. Más allá de la leyenda, su figura se convirtió en símbolo de virtud militar y resistencia.
Durante los siglos posteriores, el castillo y las defensas de Tarifa fueron objeto de reformas, adaptaciones bélicas (frente al avance de la artillería) y uso estratégico en conflictos costeros.

Edad Moderna y contemporánea
En los tiempos modernos, Tarifa siguió teniendo relevancia estratégica frente al estrecho (control marítimo, pesca costera, vigilancia naval) y fue escenario de episodios bélicos. Por ejemplo, durante la Guerra de la Independencia frente a las tropas francesas, Tarifa resistió asedios gracias a guarniciones españolas e inglesas. En 1811, bajo el mando del general Francisco Copons, la ciudad sostuvo el sitio con recursos limitados, lo que es recordado con una estatua conmemorativa.
Durante el siglo XX, el puerto de Tarifa fue objeto de proyectos de construcción, apuntando a su función como puerto de refugio y para reforzar las infraestructuras marítimas. El puerto moderno tiene su origen en un proyecto de 1924, con obras que se extenderían hasta décadas posteriores.
También, en el siglo XIX, durante la Primera República Española, Tarifa fue sede del Cantón de Tarifa (21 de julio de 1873), parte del movimiento cantonalista que sacudió Andalucía, hasta su represión en agosto del mismo año.
Desde fines del siglo XX, Tarifa ha emergido como destino turístico ligado a la naturaleza, al viento y a la cultura local. La aparición del windsurf y el kitesurf alrededor de 1980 introdujo un modelo económico centrado en el turismo de aventura y de naturaleza, contribuyendo a su crecimiento poblacional y reconocimiento internacional.



